Cuando acabé de leer The Last Dragonslayer me invadió una pena terrible al pensar que este libro aún no había sido traducido al castellano. Imaginad la alegría que sentí cuando descubrí que sí que existía una traducción al castellano. Imaginadla bien porque esa alegría se esfumó en el segundo en el que visualicé la imagen que habían escogido para abanderar la portada del libro: el cuello de una chica con un tatuaje de un dragón y el título escrito con una caligrafía similar a la tinta de una pluma: Yo, Jennifer Strange, La última cazadragones. No es que sea un gran diseño, pero ¿conocéis la expresión «no juzgues un libro por la portada»? Pues a la traducción de The Last Dragonslayer la encasillarían como una novela romántica antes que como una novela de fantasía y de aventuras como lo que realmente es. Este Post se lo dedico a aquellos que quizá no se animaron a leerlo por llevarse una idea equivocada de la cubierta. Espero que le deis una segunda oportunidad.

The Last Dragonslayer es una novela juvenil escrita por Jasper FForde, un escritor que me gusta especialmente por el uso del humor en sus novelas. Jasper FForde empezó en la industria del cine. Pero, por suerte para el mundo de la literatura fantástica, hubo un momento en su vida en que sintió que quería escribir sus propias historias. Igual que a otros muchos escritores, le rechazaron su primera novela en incontables ocasiones. Y cuando digo incontables me refiero hasta 76 veces. No obstante Jasper FForde se había lanzado al mundo de la escritura y no se iba a dar por vencido fácilmente y, en 2001, sus esfuerzos dieron resultado cuando se publicó su primera novela: El caso Jane Eyre. Esta se convirtió en un éxito de ventas y al fin la carrera de Jasper despuntó.

Diez años después de la publicación de la novela, llegó a las librerías una nueva de carácter juvenil. Y nueve años más tarde, cayó en mis manos. ¿Qué me llamó la atención de The Last Dragonslayer? Lo primero, la palabra dragón. Desde pequeña siempre me han maravillado los dinosaurios y veía a los dragones como una extensión de ellos. Soy Gizmo Keats, de la casa Targaryen, así que si en una historia aparece un dragón ya tiene toda mi atención. La segunda fue el coche que aparecía en la ilustración de cubierta: un Beetle amarillo. Me encantó la serie Once Upon a Time (más por su comienzo que por el final) y resulta que la protagonista de esta serie, Emma Swan, también conduce un Beetle amarillo. Lo último que acabó por hacer “click” en mi cerebro fue el nombre del autor. Ya había leído años atrás El Caso Jane Eyre y me había encantado. Dragones, un Beetle amarillo que me recordaba a Once Upon a Time y un escritor que siempre está en mi lista de recomendaciones: ese día volví a casa con The Last Dragonslayer.

A veces las primeras impresiones engañan y un libro que prometía resulta que no era para tanto. Creedme, para nada es el caso de este. Dejad que os presente a su protagonista, Jennifer Strange. Es huérfana y la única posesión que le dejaron sus padres es ese Beetle amarillo del que antes os hablaba. Fue criada en un orfanato y más tarde empezó a trabajar de aprendiz en una agencia de magos conocida como Kazam. Tras la desaparición del director de la agencia Mr Zambini, Jennifer, con tan solo 15 años empieza a dirigir Kazam. El trabajo en Kazam dista de ser muy glamouroso. Los magos, que antes trabajaban para reyes, ahora trabajan arreglando tuberías. ¿La razón? La magia está desapareciendo.

En The Last Dragonslayer, la acción no transcurre en el Reino Unido que conocemos sino en The Ununited Kingdoms (Los Reinos No Unidos). En esos reinos existe un antiguo pacto entre los dragones y el poderoso cazador de dragones Shandar. Si los dragones salen de su territorio para atacar a los humanos, un cazador de dragones tendrá el deber de defender a los habitantes de los Reinos no Unidos y matar al dragón. Durante muchos años este pacto no se ha quebrado. Sin embargo, ante la aparición de una profecía que predice la muerte del último dragón, el mundo de Jennifer se pondrá patas arriba cuando descubra que ella es la que está destinada a ejercer el trabajo de cazadragones. Y hasta aquí puedo leer.

The Last Dragonslayer es la prueba de que un libro juvenil no es sinónimo de literatura de mala calidad. Bajo la trama de aventuras y fantasía hay un mensaje crítico hacia la sociedad en la que vivimos. Por ejemplo, cuando los empresarios e inmobiliarias de Los Reinos No Unidos llegan a saber de la profecía sobre la muerte del último dragón empiezan a prepararse para obtener los territorios que pertenecen a ese dragón. ¿Cuántas hábitats ha quitado el ser humano a los animales para conseguir sus fines? Por otro lado Jasper FForde utiliza la figura del dragón para hablar de los animales que están en peligro de extinción y que, en teoría, el ser humano debería de estar protegiendo. Con mensajes tan potentes como estos creo que The Last Dragonslayer es un libro que podrán disfrutar niños, jóvenes y adultos.

A pesar de mi opinión personal sobre la portada en nuestro país, sí que estoy muy contenta de que esta novela nos haya llegado en castellano de la mano de la editorial Duomo. Aunque si tenéis buen nivel de inglés os la recomiendo leer en idioma original debido a los juegos de palabras presentes en muchos nombres.

¡A disfrutar!

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