La conclusión de la trilogía Verano se titulo Siempre nos quedará el verano. Belly siempre ha estado enamorada de Conrad Fisher. Pero ha pasado los últimos dos años con Jeremiah Fisher, el hermano de este. ¿Qué depara el futuro? ¿Debe escoger al Fisher que reside en su corazón o al que le profesa su amor por ella? Al contrario que pasó con las anteriores, la última parte de la trilogía Verano se centra en la historia romántica casi por completo.

Siempre nos quedará el verano

La primera parte de la trilogía fue enteramente narrada por la protagonista, Isabel o Belly. En la segunda parte, Jeremiah tomó un poco de espacio para contarnos sus sentimientos y recuerdos. Por último, Jenny Han no quiso dejar a su tercer personaje importante en el banquillo. En la novela conclusiva, Conrad también busca robar protagonismo para poder terminar con este triángulo amoroso.

Hay instantes en la vida de una persona que son más trascendentales de lo que imaginamos en ese momento. Cuando miras atrás, dices «ése fue uno de esos momentos que te cambian la vida, uno de esos caminos que se bifurcan, y ni siquiera lo vi venir. No tenía ni idea». Y también hay momentos que sabes que son trascendentales. Que hagas lo que hagas después, tendrán un impacto. Tu vida podría seguir en una o dos direcciones. Actúa o muere.

Siempre nos quedará el verano ha sido la novela más floja de las tres y el final se veía venir. Belly siempre ha demostrado ser una chica infantil y egoísta. Y en las dos primeras novelas podías llegar a soportar ese comportamiento debido a la edad que tenía. Ahora, tras dos años después de la anterior novela, esperas que la vida le haya enseñado algo. ¡Pero no! Jenny Han no hace evolucionar a su personaje a pesar de que el tiempo ha pasado en su obra. Ver lo poco que ha avanzado, hace que la novela sea en cierta manera pesada de leer. Así, aunque Han sigue teniendo una prosa sencilla y fácil de leer, lo que la hace una obra amena, su personaje principal se vuelve tan monótono que se hace aburrida la lectura.

Jeremiah y Conrad tampoco evolucionan excesivamente. Lo único interesante fue conocer algo más sobre ellos a través de los capítulos que narran. En esta ocasión es de Conrad en quien la autora quiere que centremos la atención. Nos ayuda a conocer detalles de momentos importantes, pero no ayudan a ver cambios.

Los dos personajes que más me gustaron de esta última parte fueron Laura y Steven, la madre y el hermano de Belly. Laura ha tenido pequeños momentos a lo largo de las tres obras, y ha sido un personaje secundario pero importante. Ha sido siempre la voz de la sensatez que la protagonista debería haber escuchado. Por otro lado, Steven ha sido el personaje simplemente mencionado, pero que ha hecho pocas apariciones. Básicamente lo que habíamos sabido de él hasta ahora era de su niñez en veranos anteriores. En Siempre nos quedará el verano por fin aparece para demostrar como, a pesar de las peleas tan comunes entre hermanos, siempre se puede contar con los hermanos mayores.

En conclusión, una trilogía que no evoluciona. Aunque sencilla y amena es bastante previsible.

Trilogía Verano

1. El verano en que me enamoré
2. No hay verano sin ti
3. Siempre no se quedará el verano

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