La continuación de El verano en que me enamoré es una montaña rusa de emociones. Si la primera parte se centraba mayormente en el personaje de Belly, en esta segunda parte Jenny Han nos presenta más a fondo a Jeremiah, el más joven de los Fisher y el amigo inseparable de la protagonista.

El verano pasado no ha sido del todo perfecto

Los sentimientos expresados, la tensión inundando la casa de la playa y las noticias que nadie quiso oír, acabaron por ensombrecer en cierta manera el último verano. Así que, aunque Belly ha esperado siempre el verano con ansias, este desea que pase lo más rápido posible. No quiere volver a la casa de la playa y parece que no lo hará. Pero, por supuesto, al final acaba atrayéndola y es allí donde transcurre toda la acción.

Con todas las cosas en la vida, hay un momento en que todo cambia. El momento del que depende todo lo demás, pero casi nunca te das cuenta cuando ocurre. La canasta de tres puntos en el segundo cuarto cambia el ritmo del partido. Despierta a la gente, les devuelve la energía. Todo se decide en ese momento.

En No hay verano sin ti, Belly sigue siendo la misma. Claro que solo ha pasado un año desde El verano en que me enamoré, pero parece que no aprende. Su corazón sigue latiendo con fuerza por el hermano apático y está dispuesta a formar parte de su mundo pase lo que pase. Sigue siendo la misma persona egoísta, que no mira más allá de su propio ombligo y que aún tiene mucho por aprender.

Conrad, por su parte, actúa por impulsos que nadie parece entender. Excepto quizá el lector. Tanto en la primera novela, como en esta, es fácil descubrir en pocas palabras el porqué actúa de la manera que lo hace. Y aunque es indeciso para algunas cosas, está decidido a luchar por lo más importante. Para completar el triángulo, tenemos a Jeremiah. Como hemos comentado anteriormente, esta segunda parte nos ayuda a conocerlo mejor. Es expresivo y cariñoso, y es el personaje por el que el lector tal vez muestre más empatía y cariño.

No hay verano sin ti sigue siendo cautivadora, una lectura amena y adictiva. Como la primera, resulta en algo más que una simple historia romántica. Es un mar de sentimientos, diferentes tipos de amores, el círculo familiar y la amistad. Y el final nos deja preguntándonos: ¿Qué pasará en la conclusión de la trilogía?

Trilogía Verano

1. El verano en que me enamoré
2. No hay verano sin ti
3. Siempre nos quedará el verano

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