A cinco lunas de la tierra

Venid, acercaos y os contaré una historia. Raúl de la Flor, autor de A cinco lunas de la Tierra, nos trae esta obra futurista donde relatar una historia es el hilo principal. Sendero se une a un grupo de nómadas en un viaje por la supervivencia mientras nos cuenta un relato fascinante. ¿Quieres conocerlo?

A cinco lunas de la Tierra te engancha desde el principio. Todo comienza con una incógnita. La presencia de Sendero, a quien los nómadas llaman Viajero, ocurre en trágicas circunstancias. Pero a través de su historia la niebla que esconde la verdad de lo sucedido se va disipando. ¿Quién es Sendero y de dónde viene? Es una pregunta que poco a poco se va resolviendo. Y lo cierto es que a través de su narración podemos conocer en profundidad a este personaje llevándonos a querer continuar profundizando en sus vivencias.

Por otra parte, el viaje que hace este con los nómadas nos lleva a sentir que somos parte del grupo. La manera de narrar de Raúl hace que nos transportemos a los páramos desiertos de esta Tierra post apocalíptica y que andemos junto al grupo, siendo un miembro más. Destacar sólo a uno de ellos es casi imposible, porque a pesar de ser un grupito, todos aportan mucho a la trama y le dan un enfoque distinto a las situaciones que se viven así como una reacción diferente ante la historia de Sendero. Como favorito, destacaría a Gatonegro. Es de esos personajes que a pesar de poder ser rudo en ciertos momentos, es el amigo que muchos querríamos tener. Y para Sendero lo demuestra con creces.

Como ya he dicho la prosa del autor nos transporta de lleno a cada rincón por el que pasan los personajes. Es una narración fácil de seguir y muy amena. Se explaya cuando es requerido, sin excesos. Y crea una línea de tiempo lógica y coherente. Se nota que tiene clara la historia que quiere contar y no se hace difícil saber si prosigue el camino del grupo o es Sendero contando sus pasos.

Hasta este punto la historia ya me estaba gustando. Solo quedaba ver cómo A cinco lunas de la Tierra iba a concluir. Y solo puedo decir que me ha sorprendido al mismo tiempo que me ha encantado. Raúl concluye su obra de tal manera que me hace esperar una posible continuación, a pesar de que la novela en sí es bastante conclusiva. Nuestras felicidades a Raúl. Estamos deseosas de poder leer tus próximos trabajos. Y a nuestros lectores, os invitamos a no perderos A cinco lunas de la Tierra. Os dejamos el link aquí debajo. Además Raúl de la Flor ha concedido a Tierra Cero Blog una breve entrevista que también os dejamos a continuación. ¡Buena lectura, terriceros!

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Entrevista con Raúl de la Flor

Encantadas de que nos respondas a esta pequeña entrevista. Antes de nada, ¿podrías resolvernos una cuestión? ¿Por qué lo llaman Gatonegro? Nos hizo mucha gracia esa duda de Sendero.

Es verdad que no hay una respuesta explícita a la respuesta en la novela. Nos encontramos en un mundo sin apenas plantas, en el que solo sobreviven animales oportunistas (como los coatíes que aparecen), y en el que los depredadores cazadores, como los gatos o los lobos, han desaparecido y solo quedan como especies de animales mitológicos de un pasado remoto. En el imaginario de los nómadas, los gatos son «pequeños cazadores muy ágiles con el rabo muy largo».

A Gatonegro y a Dulce los acogen en la tribu de pequeños y, como al resto de la tribu, los terminan llamando por nombres o apodos que tienen que ver con su físico, personalidad, habilidades, etc. La coña que tiene Gatonegro dentro de la tribu es que a él, si le empezaron a llamar «gato» no era por lo bien que se le daba de pequeño cazar insectos y lagartijas, sino por otra cosa. Dar una explicación tan explícita de algo así de soez no me parecía que encajara con el tono final de la novela.

Pero el caso es que la pregunta de Sendero es genuina, le llaman la atención los animales (tortugas, coatíes) y los nombres de animales (gato, loba, que se supone que entran en el vocabulario que tiene que aprender antes de llegar a la Tierra). Así que se quedó la pregunta, que de alguna manera ayuda que se rompa el hielo con Mira, a veces las cosas más simples y mundanas son las que nos acercan más a otro ser humano, más que un discurso elaborado. Y, claro, la respuesta se queda a la imaginación del lector :-).

Ya sabéis lectores, toca leerlo. Raúl, ¿qué puedes contarnos sobre ti?

Soy de Madrid (España), pero hace casi 20 años que vivo fuera, en el Reino Unido, y aquí me he hecho emigrante, padre, neurocientífico y escritor. Como migrante me interesa entender hasta qué punto el ser humano tiene apego a un determinado pedazo de tierra; como padre me preocupa el futuro del planeta y de la sociedad en la que van a vivir nuestros hijos; como neurocientífico me fascinan los procesos cerebrales y la relación entre mente y cerebro. Escribir es la mejor manera que tengo de expresar lo que me pasa por la cabeza.

Esta es la primera novela que publicas. ¿Cómo empezó tu aventura como escritor?

Pues empecé escribiendo poemas y canciones sin ningún tipo de pretensión ni ánimo de publicarlas. Luego, cuentos, que sí que presenté a algún concurso sin ningún tipo de éxito. Y, finalmente, la novela A cinco lunas de la Tierra, que es realmente la aventura. He disfrutado mucho el viaje, el escribirla, el mundo que se ha creado en mi cabeza, y sus personajes me han acompañado durante años. Ha sido una sensación especial el poder plasmarlo en el papel para transmitírselo a la gente.

Hemos de decir que nos ha encantado y hemos disfrutado mucho con su lectura. Pero, cuéntanos, ¿cómo surgió la idea de A cinco lunas de la Tierra?

Pues a veces mi mujer me pedía que le explicara cosas de biología porque así le entraba el sueño y se dormía. Una noche me preguntó algo sobre el desarrollo del cerebro en los cefalópodos y, mientras se lo contaba, se me ocurrió una idea para una novela. ¿Seguiría el ser humano evolucionando si el ecosistema de la tierra cambiara radicalmente? ¿Aparecerían nuevas especies de humanos si las poblaciones estuvieran aisladas unas de otras durante cientos de miles de años?

Y empecé a imaginarme aquel mundo y el comienzo de una historia, que siempre ha sido cuando un grupo de nómadas que sobreviven en una Tierra hostil se encuentran a un extraño viajero junto al cadáver de uno de los suyos. De esto hace más de quince años, y la historia ha seguido por otros caminos muy diferentes, ya no tiene nada que ver ni con pulpos ni con evolución, pero sí que trata del colapso de la Tierra y de la humanidad como la conocemos. Se trataba de poner al humano actual en una situación tan límite como fuera posible. Mi planteamiento era que en situaciones de escasez solo sobreviven los más fuertes, pero, en los casos más extremos, la verdadera fuerza del ser humano es su capacidad de ser solidario.

¿Y qué escritores y obras te han inspirado?

Creo que el cerebro es un crisol donde se va fundiendo todo lo que procesa y, al escribir, sale una amalgama en la que se adivinan los materiales, pero no las formas. Te cuento un poco lo que he leído e imagino que algo de esto ha ido quedando. De pequeño, mucho Verne, del que luego me enteré que apenas podía salir de su cuarto y que todos los viajes y lugares que te contaba eran fruto de su imaginación. De joven el escritor que más me impresionó fue Saramago: su manera de escribir, cómo es capaz de captar la esencia del ser humano y cómo es capaz de plantearte situaciones inverosímiles a las que se enfrentan personajes que son de carne y hueso.

Y luego, claro, mucho clásico de ciencia ficción: 1984, Un mundo feliz, Fahrenheit 54, Dune… y algunos más modernos como The Road y Oryx and Clark. Pero, al final, es muy difícil saber de dónde viene la inspiración: ha pasado por mi cabeza mucho cine (Mad Max, sin ir más lejos) y mucho cómic, que en los ochenta, con la guerra fría, los mundos postapocalípticos reflejaban una preocupación constante por un cataclismo nuclear.

Hablemos ahora sobre el futuro. ¿Qué otros proyectos tienes en mente?

Estoy escribiendo una segunda novela. Llevaré una cuarta parte escrita, todavía con muy poco músculo, pero la idea y el esqueleto están bastante completos. Y luego una tercera novela, que apenas es una idea.

¿Estás pensando en explorar otros géneros literarios?

Pues no lo sé, lo que mejor me encaje para contar lo que tengo en la cabeza; y, ahora, lo que tengo es una preocupación por el futuro. Me preocupa más a dónde vamos que cómo hemos llegado hasta aquí. Ahora, que tampoco me pide el cuerpo alejarme mucho más del presente, de lo que conozco, por eso en el siguiente proyecto voy a tratar el mundo de la investigación científica.

A cinco lunas de la Tierra es una novela autoconclusiva. Aun así, ¿podemos esperar algún tipo de continuación, spin-off o semejante?

La historia de Sendero y la tribu de Mira ya está contada. Dejo a la imaginación del lector lo que pueda suceder con ellos. Sin embargo, en esta historia se han abierto un par de puertas que quiero explorar. Sin desvelar mucho: la primera es «la Costumbre», cómo se llega a desarrollar algo así; la segunda es el mundo de «el-hombre-que regresa», pero esto es ya otra historia…

Muchísimas gracias por esta entrevista y por la oportunidad de poder conocer tu obra. Estaremos encantadas de conocer futuros trabajos y verte crecer como escritor. Y a nuestros lectores, no os perdáis A cinco lunas de la Tierra.

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