Llegamos ya al final de 2018, el que ha sido, para mí, un gran año para el cine. Por eso estoy hoy aquí, para compartir con vosotros cuáles han sido esas películas que más me han emocionado o sorprendido. Antes de empezar, quería agradecer al blog el maravilloso trato que han tenido conmigo y la oportunidad de darme un espacio para compartir con vosotros mi amor por el cine.

10. Isla de perros

Wes Anderson lo ha vuelto hacer. Isla de perros es una de las películas con más encanto y personalidad que hemos podido disfrutar este año, un entrañable cuento que rebosa un amor y respeto inmenso por la cultura japonesa. Anderson rompe fronteras con una historia necesaria tanto para adultos como para niños sobre la tolerancia, el amor y las fronteras. Un uso único del stop motion, una banda sonora sublime y una estética perfeccionista y sensible a partes iguales hacen de Isla de perros una propuesta más que recomendable.

9. Spiderman: Un nuevo universo

La muestra perfecta de que el género de superhéroes también puede y debe intentar evolucionar. Spiderman: Un nuevo universo es el sueño de cualquier fan del hombre araña hecho realidad, o incluso mejor. Su novedoso estilo visual introduce al espectador en una colorida y placentera odisea de acción desenfrenada, donde también hay espacio para la reflexión sobre el propio género. Prácticamente imposible definir con palabras por qué esta nueva entrega de Spiderman es la mejor de todas las adaptaciones al cine del superhéroe, simplemente hay que disfrutarla, seáis fans de Marvel o no.

8. The Guilty

Sin lugar a duda una de las mayores sorpresas del año, un ejemplo perfecto de que el cine es mucho más que imágenes. The Guilty consigue, gracias a un continuo fuera de campo y un uso formidable del sonido, crear una de las películas más efectivas que he visto en muchísimo tiempo. Un solo espacio y un solo actor, junto a una estupenda dirección, bastan para hacer de este filme danés una experiencia tan atrevida como disfrutable. Asfixiante, retorcida y sorprendente. Aunque haya pasado demasiado desapercibida por las salas, no os la perdáis.

7. Yo, Tonya

Probablemente la mejor comedia de los últimos años. Yo, Tonya es una propuesta redonda, donde un humor ácido e inteligente funciona como hilo conductor de una historia donde la verdad y la mentira están separadas por una fina línea totalmente subjetiva. Con un montaje y dirección dignos de destacar, Yo, Tonya se consolida como una de las cintas más peculiares del año, encabezadas por unas actuaciones de escándalo, en especial la de Margot Robbie en el papel protagonista. Indispensable esta comedia que no tiene miedo a mostrarnos el lado más oscuro de la fama, la ambición y la familia. Y encima basada en una historia real. Recomendadísima.

6. Cold war

Simplemente necesaria. En un momento donde la artificialidad y la repetición reinan en el sector cinematográfico, Cold War es simplemente necesaria. Un filme con una sensibilidad visual y técnica impecable que nos demuestra que las imágenes son capaces de hablarnos y emocionarnos por sí solas. Cada plano de Pawlikowski parece una cuidada fotografía y cada línea de guión parece sacada del mejor de los poemas. Cold War es una preciosa reflexión sobre el (sin)sentido del arte y el amor tan íntima y cuidada que parece que te la están susurrando al oído. Imposible salir del cine sin ganas de más.

5. Mandy

Mandy es lo más cercano a consumir drogas que he estado en mi vida. Una alucinógena e imprevisible experiencia tanto visual como argumental que nos habla de lo doloroso que puede ser el amor y lo placentera que puede ser la venganza. Cosmatos firma una cinta increíblemente personal que intenta reescribir los mitos clásicos y sus problemáticas adaptándolos a la cultura e iconografía contemporánea, una especie de mito de Orfeo actualizado. Un filme enfermizo que vale la pena visualizar (y más si eres fan de Nicholas Cage y su registro “meme”).

4. Under the Silver Lake

Caótica, impredecible y laberíntica. Faltan los adjetivos para describir el último experimento del director de It follows, una actualización del arquetipo de la femme fatale a la realidad milenial. Under the Silver Lake es un filme extravagente y confuso a partes iguales que coge la esencia de obras clásicas como Vértigo o La ventana indiscreta y la transporta a una dimensión surrealista y solipsista, donde sabemos que lo único real es la decadencia del protagonista. Under the Silver Lake es lo más parecido a un comic de Daniel Clowes que vamos a ver en la pantalla grande. Recomendada para aquellos que buscan un cine más atrevido y trasgresor.

3. Tres anuncios en las afueras

Una absoluta y potente lección de cine. Tres anuncios en las afueras es un filme que busca circular por el fino y difuso límite entre la comedia y el drama, encontrando el equilibrio perfecto entre ambos registros. La película de Martin McDonagh funciona como una crítica social necesaria que planta delante del espectador una realidad que muchas veces buscamos obviar y propone un debate que pocas veces queremos aceptar. Un magistral e inteligente guion, una interesantísima dirección y unas inmejorables actuaciones convierten en Tres anuncios en las afueras una de las mejores películas de los últimos años.

2. Call me by your name

La más pura y mágica historia de amor que hemos visto en la última década. Call me by your name es el neorrealismo llevado a su dimensión más entrañable utilizado para mostrarnos el lado más natural y a la vez confuso del amor y la sexualidad. Luca Guadagnino firma una cinta filmada con un gusto exquisito donde el tiempo muchas veces es sinónimo de dolor. Una asombrosa e inexplicable química entre los protagonistas, una banda sonora con una demoledora personalidad y una fotografía más que cuidada convierten a Call me by your name en un título indispensable. Porque el amor no siempre es sencillo, pero siempre será mágico.

1. Suspiria

La película del año. Guadagnino consigue devolvernos la fe en la fórmula del remake creando una versión del clásico de Dario Argento mucho más oscura, profunda y enfermiza. Suspiria es un soplo de aire fresco para el género de terror, una cinta que demuestra que la esencia del horror no reside en el susto fácil. El filme consigue rescatar formas preestablecidas del género como el body horror o el surrealismo lynchiano y fusionarlas para crear algo totalmente nuevo, una película capaz de perturbarte y dejarte marca. Seáis o no fans del cine de terror, tenéis que ver Suspiria. Como ya he dicho y no dejaré de repetir, lo más parecido a El Resplandor que he visto jamás. Porque ambas películas son capaces de coger el cielo y convertirlo en el infierno.

Menciones especiales

  • Climax: Por ser una propuesta atrevida y ambiciosa, que consigue introducir al espectador en una de las experiencias más asfixiantes y desesperantes jamás vistas en una sala de cine.
  • Infinity War: Por ser el mayor evento cinematográfico que he vivido en un cine. Perfecta culminación de un inmenso universo que seguro creará escuela.
  • Upgrade: Por demostrar que el género de acción aún está a tiempo de buscar nuevas fórmulas. Un entretenimiento con aires de Black Mirror pero sin moraleja, puro divertimento.
  • Roma: Por su imponente belleza visual y su sentido retrato de una compleja realidad mexicana. Una pena no haberla podido disfrutar en una sala de cine.
  • La balada de Buster Scruggs: Por querer desenterrar el lado menos filmado del western, mucho más personal, reflexivo y profundo de lo que estamos acostumbrados.
  • Ghostland: Por presentar uno de los mejores guiones del año, donde el espectador se sitúa en un limbo donde la realidad y la locura conviven.

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