Hace unas semanas, concretamente el pasado sábado 24, tuve el inmenso placer asistir a la primera edición del festival de cine fantástico de Mollet del Vallès. Y no sólo eso, si no que además me dieron la oportunidad de formar parte del jurado de su concurso de cortometrajes. Así que estoy aquí para compartir mis impresiones del evento en esta breve crónica. 

Una jornada de infarto

Esta primera edición de festival ha sido toda una declaración de intenciones de qué pretende llegar a ser el Fantasmoll: Una auténtica fiesta del cine de terror en su totalidad, desde sus representaciones más clásicas a las más contemporáneas. Y es que la jornada empezó con la proyección de la mítica cinta slasher Halloween de Carpenter y terminó con una de las candidatas a mejor filme de terror del año, Un lugar tranquilo de Krasinski. Todo esto sin tener en cuenta la proyección del filme Surviellance de Jennifer Lynch y la antes normbrada competición de cortometrajes

Por cosas de la vida, sólo pude asistir a la proyección de los cortos, así que por desgracia sólo podré hablar de mi experiencia en esta sesión del evento. No obstante, si que puedo comentaros cuáles han sido mis impresiones generales del festival. Aunque es evidente que aún no es posible compararlo con festivales como el de Sitges o el Terror Molins, no creo que debamos perder de vista al Fantasmoll. Un trato fenomenal a la par de cercano, un ambiente acogedor y una selección de títulos más que disfrutable. Desde aquí le deseo al festival toda la suerte del mundo, porque siempre es de agradecer que haya gente dispuesta a reivindicar el género

Competición de cortometrajes

Como ya se ha comentado, gracias a los Blogos de oro y al propio festival (a quienes les agradezco enormemente la oportunidad) pude formar parte del jurado de este concurso de cortos, en el que una de las ocho piezas seleccionadas se llevaría el ansiado Blogui de oro. Finalmente, el ganador fue el cortometraje Justicia Justiciera III, dirigido y escrito por Rafa Dengrà, un sangriento e hiperbólico homenaje al cine de acción de los 80 no apto para estómagos sensibles. Su peculiar sentido del humor y su alavable cualidad de no tomarse en serio a sí mismo lo llevaron a ser el favorito.

No obstante, también hay muchos cortometrajes que me gustaría reivindicar y que recomiendo a cualquiera que esté leyendo esto. Por ejemplo, 9 pasos de Marisa Crespo y Moisés Romera condensa en un espacio tan reducido como lo es un pasillo una historia sencilla pero efectiva sobre los miedos infantiles. También me encantó RIP de Albert Pintó y Caye Casas, una comedia negra grabada con mucho tacto y con un guión satírico y esperpéntico. Todo lo contrario es Sputnik de Vicente Bonet, una aventura espacial sobre la amistad y los sueños que, aún caer en algún que otro cliché, demuestra que siempre hay hueco para el sentimentalismo en el fantástico. Aún así, por si queréis consultar cuáles fueron los cortos proyectados y cuál fue mi valoración, os dejo mi resumen justo debajo.

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