De las opciones que se presentaban este año en los Oscar como mejor película, Una Joven Prometedora me llamaba especialmente la atención. La opera prima de Emerald Fenell (la Camila Shand de The Crown) recibía alabanzas por parte de la crítica y de los espectadores, pero también levantaba algunas ampollas entre ciertas personas que la catalogaban de ofrecer una visión feminista radicalizada. Pues bien, aquí van mis impresiones de la película, cuya historia pretende provocar desde un principio y no le teme a esas acusaciones falsas.

Una Joven Prometedeora nos habla de Cassie, quien tenía un brillante futuro por delante hasta que un desagradable incidente truncó su carrera. Ahora nada en su vida es lo que parece: es inteligente, audaz y vive una doble vida de noche. Cassie tiene la oportunidad de enmendar todo lo que no salió bien en su pasado… vengándose de los culpables.

Divertida, terrorífica y provocadora

Si esta película ha causado comentarios negativos es por una razón muy sencilla: porque ataca de frente al machismo. Sin anestesia, y sin miedo a las represalias. Un mal tan normalizado que seguimos padeciendo y, por esa razón, es tan fácil empatizar con lo que nos cuenta Fenell en pantalla.

Con una narrativa muy fluida, y con una excelente interpretación por parte de Carey Mulligan (que le den el Oscar ya, por favor, que lleva años demostrando su talento), la película denuncia a través de un relato desgarradoramente realista cómo seguimos encubriendo este comportamiento – tanto hombres como mujeres – sin ser conscientes del daño que causamos ni de las consecuencias de nuestro silencio. Y todo ello sin caer en un tono dramático ni sentimentalista. Todo lo contrario, se trata de un thriller con tintes cómicos, y momentos realmente aterradores, protagonizados en gran parte por una explosiva Mulligan, quien se impone en todo momento en pantalla.

pyw3 - Crítica "Una Joven Prometedora" - Una provocadora declaración de intenciones

Más allá de una historia de venganza, Una Joven Prometedora da un grito de atención y y pega un golpe fuerte sobre la mesa para decirnos: ¡Basta ya!. Muchos no entenderán al personaje de Mulligan, y tal vez tilden a Fennel de no decidirse entre si su protagonista es una heroína o una psicópata. Sin embargo, bajo mi punto de vista, creo que Cassandra, perfilada en relación a la tonalidad del film, es una mujer tan realista que por ello resulta complicado clasificarla. Y es así de cierto cuando el camino que se escoge es la venganza como resultado de un mal cometido hacia la persona o su entorno. Creo que Fennel en ningún momento pretende decirnos que los actos de su protagonista estén bien, y que por ello es una justiciera a la que haya que agradecer sus servicios. No obstante, sí consigue que empaticemos con su causa, porque entendemos sus motivaciones, y nos hacemos eco de su dolor.

Y esa es la verdad. No hay una heroína. Tampoco hay una psicópata. No está bien lo que hace. Pero somos conscientes de que estaba sola en esa lucha, y nadie dio un paso adelante para acabar con el problema. Y, como dice el dicho, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. 

Una reflexión que no debe caer en saco roto

Una Joven Prometedora es fresca y terroríficamente cautivadora. Nos muestra la crudeza de la situación, pero sin ser explícita visualmente. Y en su parte final, tenemos un giro de guion interesante que dejará una sensación satisfactoria a la mayoría de los espectadores. Es curioso, porque durante unos instantes pensé que podría tener un final mucho más provocativo, dejando una reflexión más dolorosa con la sangre hirviendo en nuestras venas. Pero Fenell es juguetona y no pierde ese tono divertido para dar conclusión a su relato.

Por ese motivo la película es tan disfrutable. No por ello su mensaje debe caer en el olvido. Lo visto en pantalla debe hacernos meditar. Tenemos que dejar de guardar silencio. No vamos a convertirnos en el personaje de Mulligan, claro está. Pero de nosotros depende en gran medida el hecho de que alguien desesperado se refugie en la venganza como medio para hacer justicia. Nada de callar. Y nada de encubrirlo. Ese es el mensaje que yo saco de esta terrorífica comedia con tintes de thriller llamada Una Joven Prometedora. Ojalá una gran mayoría lo vea también así.

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