Una de las novedades más esperadas de Netflix este mes era lo nuevo de Sam Levinson. Vendida como una destacada obra grabada durante la pandemia (un tema sobre el que podríamos debatir, pero no hoy), Malcom & Marie ya está disponible en la plataforma, y gustará a muchos pero decepcionará a otros. Personalmente, la sensación que me ha dejado es tan extraña que no sé en qué bando me encuentro. De modo que voy a escribir mis impresiones y tal vez cuando llegue al final pueda tener más claro este aspecto.

Malcolm & Marie está protagonizada por John David Washington y Zendaya, dos nombres muy escuchados últimamente en Hollywood. La historia que nos cuentan es sencilla: la película trata sobre la relación de un director de cine y su novia, que es puesta a prueba cuando regresan a casa tras el estreno de su película y esperan las reacciones de los críticos.

Un ejercicio de estilo insustancial 

Grabada en un mismo escenario, la película recurre al cine teatral para presentarnos una historia que podría haberse resuelto en setenta minutos. Monólogos extremadamente largos, y dos protagonistas que parecen el perro que se muerde la cola. Empieza la discusión, se tranquiliza y volvemos otra vez a discutir. El resultado es un largometraje de casi dos horas de duración sobre una relación malsana, donde sus personajes no dejan de meter el dedo en la yaga hasta hacerla sangrar. Porque, al final, eso es lo que les hace sentirse vivos. Eso sí, todo ello adornado con dos interpretaciones destacables (aunque en algún momento sobreactuadas) y una fotografía brillante. Rescato el modo cómo Levinson ahonda en las diferencias psicológicas y emocionales que existen entre hombre y mujer, y cómo la falta de entendimiento entre ambas partes afecta en una relación de pareja. No es perfecta su visión, pero hay detalles interesantes.

BQKZX3TOWVG4RAXAJM22AAA3J4 scaled - Crítica "Malcolm & Marie" - Duelo pretencioso

El mayor problema de Malcolm & Marie es que es pretenciosa por todos lados. Intenta ser original y convertirse en una obra maestra, pero solo emula a los clásicos del género, aunque ofreciendo un producto más irregular. Pese a que tiene diálogos muy interesantes, se pierden entre gritos y acusaciones hirientes. Y resulta muy sarcástico el hecho de que el director cargue contra la crítica profesional y la industria del cine (aquellos que le dan de comer), yendo a hacer daño a un grado excesivo. Sería más atrayente su discurso si no estuviera tan cargado de pedantería.

Llegados a este punto, podría parecer que no hay nada rescatable. Pero no es así. Malcolm & Marie tiene momentos brillantes, y si los juntamos, tenemos una pieza muy atractiva que nos muestra lo que podría haber sido con menos duración, menos lenguaje hiriente (porque llega a ser agotador) y menos soberbia. Y solo por esos momentos y una conclusión tan sincera con la que es fácil empatizar merece darle una oportunidad.

Tristemente, mis impresiones son como la película en sí. Caigo en un círculo vicioso en que por momentos me ha defraudado y decepcionado, y en otros veo elementos que vale la pena rescatar y, por ende, alabarlos. De modo que, al final, me encuentro tan perdida como los protagonistas en su relación. Si consigo encontrarle un sentido a todo ello, os lo haré saber.

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