Tras tres años de filmaciones, Jean-Michael Cousteau nos brinda con un nuevo documental sobre Las Maravillas del Mar. Como su padre, el emblemático Jacques-Yves Cousteau, nos transmite su pasión y el amor por el océano. A este proyecto se ha unido el gran Arnorld Schwarzenegger como narrador y como productor. El objetivo es concienciar sobre la preciada maravilla de los mares y la vida que habitan en ellos.

En los arrecifes encontramos formas de vida de todo tipo.

Visualmente maravillosa

Más de la mitad de lo que es un documental, son las imágenes que nos muestran. Con ellas los productores tienen que transmitirnos sentimientos a la par que un mensaje. Y sin duda, una pantalla de cine es el lugar más adecuado. Ver en gran tamaño y vivos colores los arrecifes de las Islas Fiji conmueve a cualquiera. Los vivos colores, las formas y por supuesto el azul del mar, te llenan la vista de vida. Pues en todo ese gran azul, la vida rebosa en cada centímetro.

Jean-Michael Cousteau y su hija buceando junto a los tiburones.

Un mensaje conciso e imprescindible

Este viaje por la vida del océano que es Las Maravillas del Mar, tiene el objetivo de concienciarnos sobre su importancia. Jean-Michael, junto con sus dos hijos que también se dedican al mundo natural del océano y sus maravillas, nos intentan mostrar su pasión por este medio. Y es que Jean-Michael nos comparte una frase que decía su padre: uno defiende y lucha por aquello por lo que ama. Los océanos necesitan nuestra protección, la protección de nosotros mismos. Y nos intenta transmitir este amor, para que nosotros podamos amar lo que vemos y así involucrarnos en esta lucha.

En este documental tenemos como narrador al gran Arnorld Schwarzenegger, quien es también productor. El mismo nos explica al principio porque ha decidido involucrarse para unirse a esta pasión y este amor por el océano, pues nos brinda vida a cambio de muy poco.

Cada ser del arrecife tiene un papel fundamental en el mantenimiento del ecosistema.

Como ya he dicho, una maravilla visual como esta debe disfrutarse en una sala de cine. Es la única forma de enamorarse y sentir el océano en la piel. Sus múltiples formas de vida, repletas de colores y formas nos muestran un mundo totalmente nuevo, un mundo que conocemos muy poco y que nos da mucho, nos da la vida. Sin vida en el océano, la tierra muere. En este gran círculo, el mar y el océano juega un papel fundamental, pues sin azul, no hay verde.

 

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