Con cinco nominaciones a los Oscars, hoy llega a nuestras salas Lady Bird. Una comedia agridulce que nos narra el difícil camino de hacerse mayor. A pesar de no ser de mis favoritas en ganar la estatuilla por mejor película, la propuesta de Greta Gerwig (también nominada por su trabajo en dirección) tiene puntos positivos que la convierten en una historia notable que merece ser visionada.

Un argumento típico con toques personales

La directora estadounidense debuta con esta ópera prima con ciertos matices autobiográficos, aunque Gerwig asegura que nada de lo ocurrido en el filme pasó realmente. Sin embargo, la naturalidad que apreciamos en cada escena nos hace percibir algo personal. Y eso, junto con las buenas actuaciones y el trabajo a nivel argumental, hacen que “Lady Bird” sea una película diferente sobre la adolescencia. El toque cómico/dramático contenido por ambas partes nos presenta las vivencias de una chica en el último curso de secundaria de manera notable. Fluye, sin más. No es forzado. Te dejas llevar por el personaje a través de sus amoríos, sus experiencias, sus desengaños. Momentos con los que nos sentimos identificados. Por ese motivo, formas parte de la película desde el principio.

Saoirse Ronan brilla con luz propia

La joven actriz lleva el peso de la película, y hace un trabajo que merece reconocimiento. La evolución de su personaje consigue cautivarnos. Creo que pocos podrán no sentirse identificados en algún momento con Christine, alias Lady Bird. Un pájaro de bellas características que empieza a volar en un mundo donde no todo es color de rosa. Sin duda, una de las nominaciones más merecidas. Y de lo mejor del filme.

El resto no se queda corto. Laurie Metcalf, quien interpreta a la madre, demuestra que domina este género, y nos regala unos momentos únicos. La relación entre madre e hija está realmente muy bien plasmada, tanto que me he visto reflejada en ciertos momentos. Sobra decir que las escenas de estas dos actrices son el peso pesado de la historia.

Sensiblidad y humor, perfecta combinación

Algo difícil de mostrar sin caer en el típico filme de adolescentes. Pero lo consigue. “Lady Bird” se aleja de lo comercial y de manera sencilla, sin ser una joya visual, te atrapa por lo cercana que es. Ese es el secreto de su éxito. Elegante, sosegado, pero que despierta emociones. Este es el producto final presentado por Gerwig.

¿Merece ganar el Oscar “Lady Bird”?

Si ha conseguido entrar en la categoría a mejor película, algún mérito tiene para ser ganadora. Personalmente, no es mi favorita. Sin embargo, no debe ser menospreciada, pues aunque sea una película sencilla, merece ser valorizada. Su naturalidad y frescura cautivan y no te dejan indiferente.

Si os animáis a verla, queremos conocer vuestras opiniones. ¡Nos vemos, terriceros!

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