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Hace unos días tuve el placer de poder disfrutar de La sociedad literaria y el pastel de piel de patatas, la nueva película de Mike Newell (director de Cuatro bodas y un funeral, Donnie Brasco Harry Potter y el cáliz de fuego) antes de su estreno en cines. Por ese motivo, hoy vengo a hablaros un poquito de la película, a contaros qué me pareció y si podría ser candidata a ganar algún galardón este año a parte del de «Premio a título más extraño del 2018».

Literatura, amor y posguerra

El filme nos narra la historia de Juliet Ashton, una escritora británica que, tras recibir una carta de un club de lectura de la isla de Guernsey, decide visitar el territorio en busca de inspiración para escribir un artículo sobre la relevancia de literatura y su experiencia tras la Segunda guerra mundial. El filme es un drama de época disfrutable, que en sus mejores momentos llega a resultar carismático y entrañable. Aún tratarse de una historia que trata de forma explícita los horrores de la guerra, presenta una serie de toques cómicos que convierten la película en una experiencia más que agradable.

Quizás el guión sea el mayor acierto de la cinta, el cual, aún ser demasiado lento y pausado en algunas ocasiones, consigue crear interesantes giros argumentales a partir de una subtrama prácticamente detectivesca que acaba resultando lo más destacable de la película. Y es que la presuntamente inocente isla de Guernsey esconde secretos y Juliet (interpretada por la maravillosa Lily James) será la encargada de ir descubriéndolos. La protagonista parece funcionar como una materialización del espectador en la ficción, juntando todas las piezas del puzzle a la vez que nosotros lo hacemos. Pero aunque esta historia de engaños funciona más que bien, hace que la trama amorosa se quede en una historia de romance más; simplona, predecible y casi gratuita.

La sociedad literaria y el pastel de piel de patatas

El arte y la artista

Mike Newell intenta introducir en la película una serie de subtextos interesantes de rescatar. Por ejemplo, el filme trata los horrores de la Segunda Guerra Mundial, pero también parece querernos recordar que incluso en la peor de las pesadillas hay hueco para un sueño. La sociedad literaria y el pastel de piel de patatas defiende que no todo es blanco o negro y que es posible encontrar bien en el mal, y mal en el bien. Para Newell, el arte puede funcionar como esa luz que acaba con cualquier oscuridad. Por eso tiene tanto sentido que Juliet sea escritora, porque gracias a ella el espectador puede observar como el arte, en este caso la literatura, tiene el poder de unir a las personas.

A partir de esto, la cinta desarrolla también otras ideas dignas de mención, como la relación que un autor debe tener con su obra. Juliet es una escritora que no quiere escribir aquello que debería escribir, sino aquello que de verdad le hace sentirse realizada y orgullosa. La protagonista no quiere crear un producto que venda, quiere crear una obra que transmita. Este mensaje del arte como algo que debe alejarse de lo comercial es precioso, pero tengo la sensación de que el director está siendo demasiado hipócrita al incluirlo en su cinta.

La sociedad literaria y el pastel de piel de patatas,

Una pintura sin terminar

El filme defiende la idea de que, para ser realmente buena, una obra debe ser sincera y atrevida. Pero ella misma no cumple lo que predica. El apartado técnico de la cinta deja bastante que desear por el simple motivo de que busca alejarse lo menos posible de lo convencional. Newell parece tener miedo a la hora de coger la cámara y experimentar. Con un montaje y una planificación más atrevidos, la película podría haberse convertido en un producto mucho más completo. El guión presenta escenas con muchísimo potencial que el apartado técnico no es capaz de aprovechar, lo cual es una auténtica lástima. Lo único que se salva es la banda sonora que, de forma intermitente, consigue crear una ambiente realmente mágico que puede llegar a recordar a las mejores producciones de Disney.

En definitiva, aunque tenga sus peros, hay que reconocer que aquellos amantes de los dramas de época disfrutarán seguro de la películaAunque no puedo evitar poner punto y final a este artículo con mal sabor de boca, teniendo la sensación de que este filme es una bonita pintura sin terminar.

La sociedad literaria y el pastel de piel de patatas,

 

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