Gracias a mi madre, descubrí a Agatha Christie, la reina por excelencia del suspense. Desde aquel momento, al menos una vez al año leo una de sus increíbles obras o vuelvo a sumergirme en alguna historia ya conocida. Y por supuesto, como fan del cine, siempre que puedo veo las adaptaciones tanto para la pantalla grande como para la televisión. Gracias a Sony Pictures, este año he podido conocer La Casa Torcida, un título que desconocía de la autora. Aunque la primera adaptación cinematográfica de este deja mucho que desear, ha despertado mi curiosidad lo suficiente para ir a la librería de mi ciudad en busca de un ejemplar de la novela. A continuación, intentaré dejar constancia de lo que me pareció esta película sobre uno de los casos más retorcidos de la autora.

Intriga sin sorpresa 

El encargado del guión fue Julian Fellowes, conocido por su trabajo en la famosa serie británica Downton Abbey, entre otros. La dirección corrió a cargo de Gilles Paquet-Brenner, quien ya dirigió otra adaptación cinematográfica de una novela, La llave de Sarah, con Kristin Scott Thomas. Aun así, el resultado no es el deseado. Su visión de la historia llevada a la gran pantalla resulta insulsa, dejando al espectador bastante frío tras finalizar el filme. 

Varios factores son los culpables. A diferencia de otros títulos de Agatha Christie, en este relato no contamos ni con el excéntrico detective belga Hercule Poirot ni con la amable señorita Marple. Quien dirige el caso es un joven e inexperto ex-espia llamado Charles Hayward, encarnado por Max Irons. Su anterior romance con la nieta del fallecido Arístides Leónides, Sophia, le llevará a investigar y adentrarse en la casa por petición de la joven, que no cree que la muerte de su abuelo haya sido natural. No sé si en el libro sucederá igual, pero en la película va muy perdido en todo momento. Además, la actuación de Irons no ayuda a hacer sus apariciones más amenas. Hay muchos altibajos en el largometraje y flashbacks que desvían un poco la atención del espectador. No obstante, hay escenas muy bien grabadas que consiguen adentrarnos en la trama y solventar parte de los puntos negativos. 

Actuaciones excepcionales

El reparto aprueba con buena nota. Cabe destacar a Glenn Close por encima de todos, que cautiva una vez más. Gillian Anderson la secunda, aunque, como ya he dicho, todos cumplen. Como resultado, nos regalan buenas escenas que hacen que el producto final sea una aceptable adaptación que consigue entretener.

Lástima que el guión deja entrever al culpable por muy inverosímil que parezca.

En conclusión, La Casa Torcida no es una gran película ni tampoco la mejor adaptación de las novelas de la autora. No obstante, si sois fans de sus historias, probablemente no dudéis en darle una oportunidad, como hice yo.

Hasta la próxima, terriceros.

 

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