La casa junto al mar es una película delicada y conmovedora. Esta es la historia de un pueblo, una casa y una familia. Una película sencilla como las pequeñas cosas, pero al mismo tiempo compleja, como la vida misma. Tres hermanos que se reencuentran tras muchos años y que deben afrontar el futuro con una mirada hacia su pasado.

Recuerdos de una vida

Lo primero que quiero destacar es su narración. A largo de la historia, nos muestran los recuerdos que los personajes tienen de su pasado. Recuerdos que brotan por observar un lugar o pensar en algo concreto. Recuerdos en un principio erráticos, como ocurre en la vida misma. Nuestros recuerdos no están ordenados, surgen sin previo aviso y nosotros le damos el contexto. Y esto es el gran punto fuerte de la narración, que nos transmiten una historia real y también de forma real. Esta narración, nos cuenta una historia de una casa junto al mar. Una historia que vamos componiendo a raíz de fragmentos.

La familia como nexo con el pasado

Estos recuerdos que nos muestran, son del pasado de los protagonistas. Recuerdos que vuelven a la memoria tras años enterrados. Unos recuerdos de una casa junto al mar y de una familia. Y esta historia nos enseña cómo la familia es el nexo que tenemos con nuestro propio pasado. Ya que esta delicada narración, nos cuenta cómo los sentimientos siempre permanecen ahí, aunque los entierres. Nuestro pasado, sobretodo el de nuestra juventud, siempre permanecerá ahí. Algo que reviven los tres hermanos.

Reviviendo viejos recuerdos, deben afrontar nuevos retos y así, descubrirse ellos mismos. Y al mismo tiempo, volver a estrechar lazos con sus hermanos y con un pueblo y una casa junto al mar al que sin saberlo, echaban de menos.

Pasado y presente

En esta narrativa de presente mezclado con recuerdos, vemos como esta diferenciación no es solo con la memoria. Observamos cómo los personajes representan varias generaciones que comparten, en este momento, el pueblo. De esta forma, observamos diferentes enfoques y modos de ver la vida. Varios puntos de vista que se mezclan fácilmente, pero que pueden separarse de la misma forma.

A través de todo esto, el director nos cuenta una delicada historia en la que el amor, la política y el dolor van de la mano. Junto a estas brillantes narraciones, observamos como los planos están perfectamente escogidos, mostrándonos lo acogedor que puede llegar a ser una pequeña cala cerca de Marsella. Así, sentimos aquello que sienten los personajes.

En definitiva, una narración fluida, natural que nos habla de la vida. Tanto del pasado como del presente, con ligeros toques de dolor y amor que componen la historia de una casa junto al mar.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here