“El bien creciente del mundo depende en parte de los actos no históricos; y que las cosas no estén tan mal contigo y conmigo como podrían haber estado, se debe en parte a aquellos que vivieron fielmente una vida oculta, y descansan en tumbas que nadie visita”. – George Eliot

Con estas hermosas palabras finaliza el último film de Terrence Malick, Vida Oculta. Una conmovedora historia basada en la vida de Franz Jägerstäter, un granjero austríaco que fue objetor de conciencia al negarse a prestar juramento a Hitler, yendo en contra de la corriente y sufriendo graves repercusiones por ello.

¿Es esto el fin de la luz?

De nuevo Malick vuelve a arrastrarnos hacia ese halo de existencialismo, cuestionándonos temas siempre debatidos como la fe o el nacionalismo. Y todo ello rodeados de preciosos paisajes que se convierten en un personaje más de la trama, pues el director lo hace parte de la historia, ofreciéndonos escenas que transmiten paz y felicidad. Incluso en los momentos de alto carácter dramático, vuelven a aparecer las montañas y los campos de trigo, abriendo una vía de escape para mermar el dolor del protagonista y del espectador.

Con Vida Oculta, Malick no pretende ahondar en el sufrimiento, llevándonos a la lágrima fácil. Si bien muestra el dolor de Franz acaecido por su postura y cómo esta afecta a Fani, su esposa, al tener que enfrentarse ella sola a una aldea que lo considera un traidor, el objetivo de la cinta es envolver al espectador en ese ambiente de reflexión mencionado. No determina quién es bueno, y quién es malo. Solo plantea los motivos que llevan al protagonista a adoptar esa postura contraria a la del resto, aceptando las consecuencias. La moralidad, la conciencia de uno es puesta a prueba, y analizada de manera hermosa gracias a esta conmovedora historia, que hace honor a las miles de víctimas ejecutadas por causa de su neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial.

8D9147B5 9EB6 409F 8EC5 F1D58CA68C89 - Crítica de “Vida Oculta” - Cuando la conciencia es puesta a prueba

¿Qué ha pasado con nuestra tranquila vida?

Vida Oculta es pausada, pero efectiva. Nos adentra en el día a día de una familia granjera, cuya vida está marcada por el trabajo arduo, pero llena de satisfacción. Llena de felicidad y amor. Todo ello se frustra cuando la guerra llega a las montañas, y obliga a los hombres a aceptar un destino doloroso, sin más opción que jurar lealtad a una causa injustificada.

Es cierto que su extenso metraje puede mermar en ciertos momentos los interesantes dilemas que plantea. A veces tienes la sensación que podría decirse lo mismo con menos minutos. Aun así, consigue envolver al espectador en la historia gracias al elenco, a la excelente dirección y a la bella partitura de James Newton Howard. August Diehl y Valerie Pachner están increíbles y consiguen llevar la carga emocional de sus personajes de manera sobresaliente durante todo el film.

No todo espectador conseguirá empatizar con este nuevo trabajo de Malick. Tal vez les resulte excesivo, y puede que estén en lo cierto. No obstante, nos ha cautivado desde el primer minuto, y nos sumergió en ese bello canto intimista al amor, a la paz y a la felicidad. Nos embriagó ese aire existencialista que rodea a la película, y dejó un poso en nuestra mente y corazón, resonando en ellos diálogos simples pero profundos sobre la moralidad, los principios o el deber frente a la causa. Ojalá volvieran a estrenarla en cines para que el público descubriera esta gran joya que pasó bastante inadvertida.

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