El final de una saga. El desenlace de la historia que comenzó hace 42 años. Eso es lo que la campaña de marketing nos ha hecho creer, Pero, tras visionar este episodio, nadie podrá decir que ha concluído. Star Wars IX: El ascenso de Skywalker sólo supone el cierre de la trilogía nueva, y la conclusión del universo que vio la luz en 1977. La pregunta que surge es si la trilogía original necesitaba otras tres películas para poner punto final a la obra de George Lucas.

Un ascenso que no despega

Cualquier nuevo relato añadido a la trilogía original (sean precuelas o continuaciones) ha sido recibida con división de opiniones. Y este episodio no va a ser menos. Mucho se criticó la película dirigida por Rian Johnson por salirse de la línea de confort y ofrecer una nueva visión. Sin embargo, tras varios visionados (y obviando ciertos insultos causados por el excesivo humor) deja un buen sabor de boca, pues abre un frente no explorado y muy interesante que me habría gustado ver en esta última parte. Pero J.J. Abrams decide hacer borrón y cuenta nueva, y explicar la idea que tenía desde el episodio VII en su cabeza, rescatando ciertos elementos del VIII, eso sí. ¿El resultado? Una historia atropellada que deja mucho que desear. Al menos, eso es lo que me ha dejado mi primer visionado del filme. Tal vez el problema ha sido darle a Abrams el desenlace de la trilogía tras la fuerte crítica a la película de Johnson. ¿Qué habría pasado si Abrams hubiera dirigido la trilogía completa? ¿Habría mejorado este desenlace? Nunca lo sabremos. Lo que sí puedo asegurar, por varias críticas ya leídas, es que va a crear mucha división entre los fans.

Nostalgia desenfrenada

Personalmente, esperaba que El ascenso de Skywalker aspirara a convertirse en algo diferente a lo que nos habían presentado, manteniendo la esencia que tanto nos gusta de Star Wars. No obstante, se convierte en un refrito de la trilogía original, y los frentes originales (aunque criticados) añadidos al universo galáctico se esfuman fácilmente. Sí, tiene grandes escenas de acción y consiguen sorprender en algún momento. La más pura esencia está presente. Pero yo exigía algo más a esta trilogía. La nostalgia está bien, pero satura. Llega un momento que deseas ver algo nuevo, que haya riesgo, que Star Wars evolucione. Solo el tiempo dirá en qué deparará la saga: si continuaremos aferrándonos al pasado, o miraremos con esperanza hacia el futuro.

Personajes desaprovechados

Uno de los problemas que abundan en el universo Star Wars es la creación de personajes que acaban siendo innecesarios. Por una razón u otra, son ninguneados. Como sucedió con Jar Jar Binks, en esta ocasión los afectados son el general Hux, y sobretodo Rose. Ambos, tristemente, se convierten en personajes inútiles para la trama. Y lo peor del asunto es por el hecho de querer quedar bien con todos, incluso con aquellos odiosos individuos que acosaron a ciertos actores por interpretar personajes totalmente ficticios. Me resulta sorprendente que se destaque poco este aspecto. Merece algo de consideración.

Hay luz en medio de tanta oscuridad

No todo en Star Wars IX: El ascenso de Skywalker es malo. Y creedme, mis palabras anteriores no denotan odio hacia la película. Solo que, en esta ocasión, la cabeza se posicionó por delante del corazón. Y no pude disfrutarla al grado que otros lo han hecho. Sin embargo, hay cosas que consiguieron captar mi atención. Además de los efectos visuales, y las grandes escenas de acción, los arcos narrativos de los dos personajes principales siguen siendo lo mejor de la trilogía. A destacar la evolución de Kylo Ren, que, pese a no haber sido ninguna sorpresa, ha sido fantásticamente interpretado por Adam Driver. En el caso de Daisy Ridley, sigue gustándome en esta entrega, frente al origen tan precipitado que le han impuesto. Los dos consiguen llevar la película de principio a fin con notoriedad, a pesar de los fallos que van apareciendo en el camino. Finn y Poe continúan en la línea de las anteriores películas. Leia tiene los momentos deseados por los fans, aunque una vez más, me habría gustado algo más de desarrollo de su personaje, como tampoco sucedió con Han y Luke. Aun así, acepto el argumento del trío protagónico de la trilogía original que han decidido darle en esta nueva serie de películas.

Un atardecer que augura un nuevo día

En definitiva, Star Wars IX: El ascenso de Skywalker no es perfecta, pero tampoco se le pedía que lo fuera. No sé qué factores pueden determinar el hecho de que te guste o no. Mis impresiones solo son las de una fan que, pese a no haberla disfrutado en plenitud, no reniega de ella, como no lo hizo con la anterior película. Pero no puedo decir que sea un gran final, porque tampoco afirmaré que haya sido una trilogía redonda. Lo único indiscutible de esta nueva historia que dio comienzo en 2015 es que el universo creado por George Lucas está más vivo que nunca. Y así deseo que sea, pero dejando al fin el pasado en el lugar que le corresponde y explorando nuevos horizontes, más allá del atardecer que anuncia el cierre de una saga y augura el comienzo de otra. Con sus pros y contras, que la fuerza acompañe a este universo galáctico muchos años más.

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