Tom Cruise vuelve a aceptar la misión. Ya podéis disfrutar de su nueva aventura en formato doméstico. Y aquí os dejamos la crítica de Misión Imposible: Fallout, la séptima película de la saga. Una buena dosis de acción frenética.

Una carrera a contrarreloj

Ethan Hunt siempre está corriendo. Esta vez va tras un traficante de armas y un grupo de terroristas que pretenden realizar un triple ataque nuclear con tres artefactos de plutonio, los cuales se pierden. Ethan Hunt y su equipo tendrán que recuperarlos antes de que caigan en las manos equivocadas.

La trama promete acción y, sin duda, la brinda. Los amantes del género disfrutarán de grandes escenas bien coreografiadas y peleas muy intensas. Ver a Cruise junto a Henry Cavill (con su famoso bigote) y a Rebecca Ferguson zurrándose con unos y otros presenta momentos intensos y cargados de adrenalina en esta nueva entrega de la saga.

Christopher McQuarrie sabe moverse bien en este género, y tras la última entrega, vuelve a repetir para dirigir esta misión frenética, trabajando una vez más con su protagonista.

¿Qué esperar?

No es perfecta. Ninguna lo es. Pero el argumento resulta interesante al añadirle – además de las escenas de acción – una carga dramática que desequilibra por momentos al protagonista, y que hace más humano al “invencible” agente. Hay giros interesantes en la trama y un villano bastante creíble. Si a todo eso le añadimos las maravillosas vistas que nos ofrecen en el último tercio de la película, los viajes a contrarreloj por las calles de Paris y de Londres, así como una buena banda sonora cuyo tema principal no falta, tenemos un notable filme. Buen entretenimiento, sin pretensiones. Satisface, más que de sobras.

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