Ayer se estrenó en cines y en Disney Plus (Premium Access) Jungle Cruise. Una aventura familiar para todas las edades protagonizada por Emily Blunt y Dwayne Johnson. Dirige Jaume Collet-Serra esta película basada en una atracción de Disneyland en la que un pequeño barco recorre un río a través de la jungla atravesando multitud de peligros. Bueno, hay algo más de argumento. Pero, como ya sucedió con Piratas del Caribe, esta es la premisa, y a partir de ahí surge una historia que, en términos generales, funciona. Aunque podría haber sido mejor.

¿Regreso al mejor cine de aventuras?

Lo mejor de Jungle Cruise es cómo incorpora los elementos de otras películas del género de aventuras, como Indiana Jones, La Momia o la ya mencionada Piratas del Caribe, y hace un batido que, en un principio sabe bien, pero llegados a la mitad, empieza a empalagar. El resultado es una aventura ligera fácil de disfrutar si no te la tomas en serio, y que resulta entretenida gracias al dúo Blunt-Johnson. Ambos desprenden muy buen rollo, y se compenetran a la perfección, de modo que, mientras ellos están en pantalla, la cosa funciona bastante bien.

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La película tiene un buen ritmo en su primera mitad, aunque empieza a verse perjudicado una vez entran en escena ciertos personajes y el tono humorístico empieza a ser agotador. Y aquí es cuando Jungle Cruise, dentro de ser una historia con una buena base para funcionar sin problema alguno, no consigue destacar como las películas del género anteriormente mencionadas. Tal vez sea su excesivo tono familiar lo que no le permite arriesgar tanto como sí lo hizo Piratas del Caribe (que también es de Disney), que nos presentó una historia más oscura y tétrica que aportó aire fresco a las historias de piratas. Para el público infantil y juvenil será ideal, y los padres lo agradecerán. Pero para aquellos que ya hemos crecido y, por el momento, no tenemos hijos, tal vez se nos quede en una aventura pasable.

No es necesario que el elemento fantástico roce lo aterrador. Pero un poco más de seriedad no le habría venido mal. La aparición de Edgar Ramírez y sus secuaces (entre los que figuran Dani Rovira y Quim Gutiérrez) es tan efímera y tan insustancial que apenas afectan a la trama. Son obstáculos que no representan ningún desafío. Lo mismo ocurre con el personaje de Jesse Plemons. Un villano estereotipado que resulta insoportable cada vez que aparece en pantalla. Puede que esta sea la nueva fórmula de Hollywood: crear antagonistas plastas o cuya única función sea perseguir a los héroes como simple distracción dentro de su misión.

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¿No hay nada que salvar en esta aventura?

Tampoco es eso. Como bien he mencionado, Emily Blunt y Dwayne Johnson hacen que Jungle Cruise no sea un viaje demasiado decepcionante. Eso sí, el tono cómico de Johnson a veces es tan insufrible que hasta para alguien como servidora, que se ríe de todo chiste malo, resulta agotador.

¡Y sólo faltaba el típico personaje que no aporta nada y cuya única función es ser una carga para los protagonistas durante la mayor parte del tiempo! Ese papel ha recaído esta vez en Jack Whitehall, comediante británico al que si tengo que valorar por esta interpretación, me ha dejado más fría que las estalactitas que se forman en el congelador de mi casa (y mira que es difícil superar eso).

Pero he dicho que no todo está perdido. Y es cierto. Además de los protagonistas, la excelente banda sonora de James Newton Howard salva cualquier elemento cuestionable. Y, de las últimas escuchadas del compositor, probablemente ha sido la que más me ha gustado. Ese aire rockero en medio de una partitura de corte clásico me funciona muy bien en una historia como esta.

Además, la ambientación es ideal. Aunque no tanto el CGI, que canta de manera vergonzosa en muchos momentos. Vale, ya paro con lo negativo.

En conclusión, Jungle Cruise es un producto sencillo y efectivo para la mayoría. Se disfruta, pero no deja poso. Y aunque juega con todos los elementos que triunfaron en otros productos del género, no se atreve a innovar. Últimamente Disney está muy acomodada y ni siquiera se permite arriesgar en una odisea como esta que le podría haber aportado mejores resultados con solo esmerarse un poco más.

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