Mucho se ha hablado de esta película. Ha creado revuelo social a un nivel inimaginable, demostrando que la sociedad todavía no sabe diferenciar entre realidad y ficción. Algunos han llegado a catalogar de héroe al personaje. Realmente, para bien o para mal, la cinta dirigida por Todd Phillips y protagonizada por Joaquin Phoenix está en boca de muchos. Llega nuestro turno. Os invitamos a leer nuestra crítica de Joker, a la que muchos describen como lo mejor del año.

Viaje al país de la locura

A través de la magnífica interpretación de Phoenix, el director de este relato – aparentemente alejado de cualquier posible universo de Batman que se presente en el futuro – nos sumerge de lleno en la mente del villano de DC. Sí, un vilano, no hay otra palabra para describirlo. Porque a pesar de ver un Arthur Fleck marginado y maltratado por la sociedad a causa de su enfermedad, él decide cómo enfrentarse a ella, convirtiéndose en un ser anárquico, cuyo placer es la violencia y el caos.

Para ello, Phillips se toma su tiempo y nos presenta una historia que se va cocinando a fuego lento, hasta que el producto final hierve sin cesar en los últimos quince minutos, donde la locura se desata y vemos cómo se alza un ser escondido entre las sombras que ha encontrado el foco de luz que iluminará su camino. Todo ello, usando con destreza y maestría la paleta de colores, pasando de los tonos oscuros a la mezcla de colores más vistosos, una clara metáfora del ascenso del personaje desde las sombras hacia la locura más placentera que todos conocerán. Qué paradójico, ¿verdad? Y no podemos olvidar esa música estridente compuesta por Hildur Guðnadóttir, que nos sumerge de lleno en la frenética y terrorífica mente del protagonista.

Realidad vs Ficción

Sin duda, Joker funciona como película alejada del personaje de DC. Está claro que ha tenido más redundancia por tratarse de este, pero lo cierto es que no lo necesita. Es la historia de cómo una persona con cierta tendencia autodestrutiva decide enfrentarse a la sociedad devolviendo el golpe con fiereza y “justificación” por su parte. Pero no nos engañemos. La película no promueve el revuelo social que está causando en algunos lugares. Ni tampoco el hecho de que el personaje tenga una enfermedad mental significa que todos los que sufren alguna de ellas son un peligro para la sociedad. ¿En qué parte la ficción quedó atrás? Tal vez el problema radique en la visión que cada uno quiera darle al relato, puesto que vivimos en una época donde la línea es muy difusa.

Un nuevo triunfo para Joaquin Phoenix

Una vez más, el actor estadounidense demuestra que es de los mejores de su generación. No necesita un Oscar, pues ha demostrado estar por encima de esos premios. Pero tiene más que merecido ese galardón. Como hizo Heath Ledger en su dia, Phoenix se ha metido en cuerpo (nótese el cambio radical y demacrado del actor en la película) y alma de un psicópata al que Freud le encantaría psicoanalizar. Solo me resta seguir aplaudiendo su incansable talento. Y me quedo con cierta pena al pensar que no tendremos más de su Joker.

Llegados a este punto, me gustaría destacar el excelente trabajo del actor de doblaje Sergio Zamora, que ha conseguido captar la esencia de Phoenix y plasmarla en pantalla con sobresaliente. Mis respetos y mi admiración por tan ardua tarea.

En resumen, Joker es un proyecto interesante, independiente (en parte) del universo cinematográfico que tenga en mente Warner para DC, magnífico por su gran calidad, y con una interpretación sublime. No pretende ser el inicio de un movimiento social, ni defiende la anarquía. Es pura ficción, con ciertos toques basados en la triste realidad de cómo un mundo auto-destructivo puede generar sus propios monstruos.

¿Estáis de acuerdo con nuestra crítica de Joker?

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