A finales del año pasado Disney estrenó en los cines una nueva versión muy colorida (y libre) del cuento de E.T.A. Hoffmann y el ballet de Chaikovski. Aprovechando que ya está en formato doméstico y que no pudimos verla en su momento en pantalla grande, la hemos visionado y hoy os traemos la crítica de El Cascanueces y los Cuatro Reinos, dirigida por Lasse Hallström.

Mucho ruido y pocas nueces

Lo que nos presentan en esta cinta de corte fantástico es bonito y atrayente. Sin embargo, duele ver que los intereses de la compañía se están centrando en los remakes y live-actions que vendrán en estos meses venideros. ¿El resultado? Pese a ser entretenida, El Cascanueces y los Cuatro Reinos deja mucho que desear. Es cierto que a nivel visual es espectacular, como lo fue La Bella y la Bestia (el mismo estudio ha sido el encargado de esta adaptación), pero el guión es muy lineal, con pocas sorpresas, poca acción y poca gracia. Con eso no pretendo mostrar mi odio, sino más bien lástima, puesto que podría haber dado más de sí la historia y sus personajes. Me entristece ver que una película tan bien trabajada a nivel visual caiga en el olvido por culpa de un mal guión.

Un reparto desaprovechado

Mackenzie Foy (la hija de McConaughey en Interstellar) podría haber llevado sola la película sin contar con nadie más. Porque, al fin y al cabo, el guión solo la favorecía a ella. Las actuaciones de Morgan Freeman y Matthew MacFadyen son tan efímeras e insustanciales que, cuando vuelven a aparecer en pantalla, te sorprendes de verlos, puesto que ya no los recordabas. Keira Knightley y Helen Mirren tienen algo más de presencia en la película, aunque la primera se hace un poco empalagosa (y eso que me gusta actuando pero al ser el Hada de azúcar acabé harta de tanto dulce). Resultará difícil que no se arrepientan de haber aceptado un papel para esta cinta.

Hay luz más allá de la cinta

Como me he puesto muy hater, voy a bajar un poco el tono. No me resulta fácil criticar con tanta severidad una película, y me sabría mal dejar en tan mal lugar a esta. Sinceramente, no me ha parecido horrorosa, así que aquellos que tengáis pensado verla, espero que mis palabras no os impidan hacerlo. Solo son a modo de prevención. No esperéis una gran película de fantasía o del estilo de la Alícia de Tim Burton (a mí me encantó).

No obstante, me han gustado mucho las referencias musicales al ballet tan conocido y maravilloso de Chaikovski. Además, como ya he recalcado, los efectos visuales son excelentes en general, el vestuario es espectacular y te adentra completamente en ese mundo mágico. Y encima en los créditos suena la canción principal titulada «Ven a mí» y cantada por Matteo y Andrea Bocelli, un punto más a favor de la cinta. ¿Que no la habéis escuchado? No hay problema, yo os dejo el vídeo aquí abajo.

En resumen, El Cascanueces y los Cuatro Reinos no es una película de sobresaliente como otros trabajos de la industria del ratón. Se ha visto afectada por otros proyectos de más interés. Aun así, es un entretenimiento satisfactorio, sin pretensiones, o como se dice de forma coloquial, para pasar el rato.

Si sois de los que os ha gustado más que a mí y queréis conseguirla en formato doméstico, ya está disponible. Nota: el Steelbook es precioso, la mejor opción para vuestra colección Disney.

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