El viernes pasado se estrenó en nuestras salas de cine ‘Ad Astra’, la nueva película de James Gray. Una aventura espacial protagonizada por Brad Pitt, Tommy Lee Jones y Donald Sutherland. ¿Queréis saber qué nos ha parecido? Seguid leyendo…

Próxima parada: Neptuno

El astronauta Roy McBride (Brad Pitt) viaja a los límites exteriores del sistema solar para encontrar a su padre perdido y desentrañar un misterio que amenaza la supervivencia de nuestro planeta. Su viaje desvelará secretos que desafían a la naturaleza de la existencia humana y nuestro lugar en el cosmos.

El nuevo prototipo de héroe

Antes de empezar, hay que aclarar que Ad Astra no es un viaje espacial lleno de aventuras y acción. Lejos queda de películas como Armageddon, Gravity o Passengers. Ad Astra toma el espacio como punto de partida para desarrollar y reflexionar sobre los miedos humanos que toda persona tiene.

Esto es gracias a nuestro protagonista Roy McBride (interpretado de manera magistral por Brad Pitt). Pitt se mete de lleno en el personaje y derrocha más humanidad que nunca. En este film no nos encontramos un héroe sin miedos e indestructible, sino todo lo contrario, un hombre de carne y hueso con sus dudas y miedos. Un hombre que no sabe conjugar su trabajo con su vida personal, que la falta de una figura paterna (al que todos consideran un héroe) le atormenta aún en la actualidad y que se siente incapaz de salir de esa rutina que tanto le atosiga.

Si esto se consigue es, no solo gracias a la pedazo actuación de Brad (insisto en su trabajo, tiene que estar nominado en los próximos premios), sino también por el factor narrativo de la voz en off del protagonista. Es ahí realmente cuando podemos entender a la perfección al protagonista, ya que no solo vemos como actúa, sino qué pensamientos hacen que actúe de esa manera.

Este tipo de protagonista (como ya digo) ayuda muchísimo en el film, hace que sea más creíble y, más importante aún, que empatices con él. Y es que el verdadero mérito de la película es que a través de algo tan extravagante y remoto como un viaje espacial puedas sentir lo mismo que el protagonista. Preguntas como: ¿Qué hago mal? ¿Estoy satisfecho con mi vida? ¿Por qué aparentar algo que no soy? ¿Estoy atado a mi vida actual? y un sinfín mas de preguntas se van planteando.

Un futuro no tan distópico

Otro punto fuerte es la manera en que esta desarrollado ese ‘futuro próximo’ que se nos avecina. A diferencia de otras películas que nos hablan de un futuro donde habrá infinitos gadgets, donde la inteligencia artificial será dominante o que todos los ámbitos de nuestra vida serán infinitamente mejores (o infinitamente peores), Ad Astra opta por el realismo.

Obviamente nos encontramos con colonizaciones en la Luna o en Marte, pero la manera en que eso está representado es muy innovador. En el caso de la Luna, por ejemplo, parte de la idea de cómo de un terreno que era 100% natural, acaba siendo algo parecido a un parque de atracciones por un lado, y por otro un campo de batalla para el mercado negro.

El mérito de este ‘realismo’ es de James Gray. El director escribe y capta con la cámara esa esencia. Gray nos enseña la belleza del espacio, de los planetas y de las estrellas, pero más importante aún, el miedo real a estas. Demuestra que el espacio es magnífico, pero a su vez, puede ser tu peor enemigo.

Las (pocas pero impactantes) secuencias de acción de la película están rodadas de una manera increíble y precisa. El juego de cámaras que realiza intercambiando planos de la acción con el del rostro de los protagonistas, hace que intimemos más con las sensaciones de estos.

La importancia del silencio y la estética

Aquí simplemente quería hacer mención a un aspecto que he encontrado muy detallado y correcto, el sonido y su estética.

Por un lado la manera en que se combina la banda sonora con el silencio real del espacio en la película es súper interesante. Consigues disfrutar de unas secuencias visualmente cautivadoras acompañadas de una banda sonora más que correcta, pero por otro lado esas mismas escenas a veces carecen de música y reina el silencio, con lo que puedes sentir mas de cerca la sensación del espació.

Y por otro, el juego de colores y su estética. Se juega una magnifica metáfora para expresar que, si no hay un planeta igual que otro, tampoco hay una misma manera de representarlo. Marte, Neptuno, La Tierra, el propio espacio… cada escenario tiene una estética distinta y unos colores diferentes, belleza visual por todos los lados.

Esos dos grandes ‘peros’

¡Ah! Pero todo lo bueno tiene algo malo, y Ad Astra no iba a ser la excepción. Hay dos cosas que no me han acabado de hacer el peso:

El primero es el personaje de Liv Tyler. Tyler interpreta a la mujer de Roy, aparentemente un personaje con gran importancia, pero que acaba no siendo así. Este personaje (Eve) tiene escasos minutos de metraje y no aporta nada más  que una historia simple de un amor fallido.

Curiosamente a lo largo del film van remarcando su papel aunque la influencia sea mínima. Sí, sabemos que a Roy le afecta esa situación, pero dejando de lado eso, no tiene mucha mas importancia para la película (como la tiene el papel de su padre, Tommy Lee Jones).

El segundo es su realismo científico. No nos confundamos, tiene aspectos muy bien logrados en lo que a viajes espaciales, realismo galáctico y similar se refiere. Pero en lo que a resistencia física de los personajes… peca de sobrenatural. A lo largo de la travesía que nos enseña, nuestro protagonista sufre todo tipo de aventuras, daños y estragos en los que nuestro héroe sale airoso y sus lesiones son mínimas, algo que al espectador le puede chirriar.

Conclusión

Ad Astra es una de las mejores películas de ciencia ficción recientes. La inmensidad del espacio ya no es el protagonista de la historia, sino que es el punto de partida para encontrarnos a nosotros mismos. El miedo a no saber vivir, a pagar el pecado de tus ancestros y cómo  el ser humano busca soluciones a un problema que, más adelante, puede llegar a ser el propio problema.

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