A inicios de año llego a nuestra cartelera 1917, la nueva película de Sam Mendes ambientada en la 1ª Guerra Mundial. Ganadora de grandes premios como Globos de Oro y BAFTA’s está dispuesta a llevarse el Oscar a mejor película este domingo… ¿Quereis saber qué nos ha parecido?

El tiempo es el enemigo

En lo más crudo de la Primera Guerra Mundial, dos jóvenes soldados británicos, Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman) reciben una misión aparentemente imposible. En una carrera contrarreloj, deberán atravesar el territorio enemigo para entregar un mensaje que evitará un mortífero ataque contra cientos de soldados, entre ellos el propio hermano de Blake.

La magia del cine

La guerra ha sido, es, y seguramente será, un aspecto de nuestras vidas que el cine siempre ha querido plasmar. Desde Apocalypse Now a Salvar al soldado Ryan, llegando a la reciente Dunkerque, nos encontramos que muchos son los directores que han querido abordar este mundo, es por eso que la pregunta es: ¿Sam Mendes consigue sorprendernos en algo tan trabajado? La respuesta es sí.

Mendes consigue sorprender, y si lo hace es gracias a la emoción con la que relata la historia. Mendes quiere demostrar qué se vivía en la guerra y cómo se vivía, para ello usa dos armas de gran calibre: unos aspectos técnicos increíbles y unos actores capaces de transmitir emociones, ideas y pensamientos con muy pocas palabras.

A la hora de hablar de los aspectos técnicos se tienen que alabar la dirección, la fotografía y la producción.

La dirección es indiscutiblemente una maravilla, Sam Mendes lleva a cabo un plano secuencia magnético. Exceptuando dos o tres tomas en las que ves el ‘truco’, toda la dirección restante es hipnótica, no sabes dónde se corta y dónde no, te crees (por lo cual disfrutas) que todo se está rodando en una sola toma. Y realmente no solo se disfruta por la profesionalidad con la que se ejecuta, sino porque tiene una función determinada, hacer sentir al espectador lo que era no tener ni un minuto libre si querías seguir con vida, meter al espectador dentro de la batalla.  Por poner un ejemplo con el que comparar lo comentado, Iñarritu en Birdman llevaba a cabo muy bien el plano secuencia, pero no aportaba nada al espectador (o al menos, así me sentí yo).

La fotografía es otro aspecto necesariamente a comentar. Llevada a cabo por Roger Deakins, su trabajo no era nada fácil. El hecho de jugar con el cambio de cámara constante entre el entorno y los personajes era todo un reto. A esto se suma el reto de tener que gravar la película constantemente en exteriores, sin iluminación artificial, provocando que se dependiera del clima. Sin duda alguna la suma Mendes + Deakins es de 10.

De la producción simplemente mencionar que todos los responsables en aspectos organizativos y técnicos de la película merecen un enorme reconocimiento. Ambientar la Primera Guerra Mundial con un uso de efectos visuales digitales ‘mínimo’, optando por una construcción de escenario de todas las localizaciones dota de mayor realismo a la película, y eso el espectador lo agradece muchísimo. Poco más hay que añadir…

Y por último, pero no menos importante, los actores. Sí, es verdad que en el elenco tenemos a Benedict Cumberbatch, Colin Firth y Mark Strong, pero de simples ‘cameos’. Quienes llevan el peso del relato son Georges MacKay y Dean-Charles Chapman. Es de admirar que dos actores tan jóvenes puedan expresar tantas emociones con tanto silencio, barro, ratas, balas y hambre.

Nadie se libra de una mirada crítica

Después de poner en tan alto escalafón a la película, toca ser un poco más critico con ella, hacer de abogado del diablo. Y es que aún el increíble nivel que tiene, tiene algunas cosillas que no me han convencido.

Por un lado, y sin entrar en spoilers, hay determinadas acciones que toman los protagonistas en su trayecto que no me acaban de convencer. Entiendo que en este tipo de películas se busca el máximo dramatismo posible, la sorpresa y adrenalina (y que por ello a veces hay que tomar unas decisiones determinadas para dar esto al relato), pero en este caso me chirría un poco.

El otro también es un clásico dentro del género. Es el hecho de hacer pasar mil y una barbaridades a nuestros protagonistas y que, aun provocarles daños, consigan resistir de la mejor manera posible en gran parte de su travesía.

Como veis, no digo ningún aspecto negativo que no hayamos visto anteriormente en películas del mismo género, pero en este caso choca muchísimo más ya que en todo lo demás su realismo es enorme.

Conclusión

Lejos de aspecto técnicos, guiones, interpretaciones y bandas sonoras, lo que tenemos aquí es una carta de amor y homenaje de Mendes a su abuelo. Un homenaje al hombre que tantas historias de guerra explicaba a sus nietos, y que tanto le marcó vivirlas. Un homenaje que, sin lugar a dudas, llega al corazón de los espectadores.

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