Me he criado leyendo sus novelas y viendo las adaptaciones cinematográficas tanto para cine como para televisión de la mundialmente conocida autora en cuestión, la dama del misterio, quien nos regaló grandes historias del género policial y dio vida a uno de los detectives más queridos por todos nosotros: Hercule Poirot.

Y cada tanto tiempo, el séptimo arte nos ofrece una nueva versión de alguna de sus historias, porque, aunque hayas leído mil veces sus páginas y conozcas al milímetro los detalles, la esencia nunca muere y deseas ver de nuevo la trama contada e interpretada por otras caras.

Llevamos una temporada saturados de tantos remakes, la gran mayoría innecesarios; por ello, “Asesinato en el Orient Express” podría fácilmente formar parte de este grupo. Sin embargo, gracias a que se trata de una novela muy apreciada, esta nueva adaptación consigue triunfar gracias a muchos detalles que mencionaré a continuación.

Kenneth Branagh es el responsable de dirigir la película e interpretar al detective belga, y eso es un punto a favor, puesto que tratándose de un actor formado en teatro y con experiencia en la dirección, consigue explicarnos de manera muy elegante una historia que conocemos de sobra. Cada plano está cuidado al detalle, tanto interiores como exteriores, haciendo que algo tan familiar para nosotros resulte ser en ocasiones innovador. En cuanto a Poirot, la versión que nos presenta es algo diferente a las anteriores: más excéntrico y maniático, pero hombre de acción cuando la situación lo requiere, aspectos necesarios para el desarrollo de la trama y para la conclusión de esta en particular. No tengo ninguna queja en cuanto a la interpretación, me ha parecido magnífica, más moderna, y como amante del teatro, me han encantado esas escenas de reflexión hablando Poirot consigo mismo, breves pero significativas y necesarias para personificar al detective.

72f0a0c6 0306 42bc a6c9 e61482de346b - Crítica “Asesinato en el Orient Express” - Agatha Christie de nuevo en acción

El reparto es maravilloso, todos en conjunto forman una armonía tan agradable que el viaje no se hace pesado en ningún momento. Esta vez no he podido disfrutar de la versión original para comprobar si el acento belga de Kenneth Branagh era bueno (hizo un trabajo árduo para aprenderlo). Sin embargo, defiendo también los doblajes, que no siempre son malos, y sin duda, es agradable oír voces conocidas de nuestro país, como Luis Posada o Jordi Brau, dobladores habituales de Johnny Depp y Branagh, entre otros, quienes, como siempre, hacen un trabajo estupendo.

La banda sonora, el vestuario y los decorados demuestran un trabajo de calidad y estudio, con un aire moderno, pero ciñéndose a la época en cuestión, hecho positivo que, junto con lo ya mencionado, hacen que resulte placentero el visionado.

Como conclusión, esta nueva versión es un filme muy disfrutable que el único mal que tiene es conocer el desenlace de la obra. Aun así, el desarrollo os muy correcto, y os dejará un buen sabor de boca. Así que os recomendamos subir al Orient Express y acompañar a Poirot y el resto de pasajeros en un viaje lleno de bellos paisajes, misterio y buen entretenimiento.

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